Una vez más, el Gobierno Provincial nos propone un ejercicio conocido: cambiarle el nombre a las cosas para que duelan menos. El reciente anuncio de la ATER (Administradora Tributaria de Entre Ríos) -sobre el impuesto inmobiliario urbano- fue presentado como un acto de equidad, alivio y beneficio para los llamados “buenos contribuyentes”. Sin embargo, cuando se corre el velo del discurso oficial, lo que aparece con nitidez es otra cosa: un AUMENTO DEL 30%.
No se trata de una interpretación maliciosa ni de una exageración política. Es el dato duro. LOS IMPUESTOS LLEGAN CON AUMENTOS DEL 30% EN ENTRE RÍOS. Todo lo demás —topes, premios, prórrogas, descuentos y relatos sobre el “esfuerzo del Estado”— forma parte de una escenografía comunicacional cuidadosamente construida para amortiguar el impacto del anuncio.
Pero los hechos siguen siendo hechos. El impuesto inmobiliario aumenta. Y se lo presenta como un beneficio. Eso es maquillaje político. Decir esto no es negar la necesidad de recursos públicos ni desconocer la complejidad del sistema fiscal. Es, simplemente, llamar a las cosas por su nombre.
Juan Martín Garay
Abogado y Concejal
C. del Uruguay

