El Festival Barrial “San Isidro Canta y Baila” tuvo este sábado un inicio a lo grande en Concepción del Uruguay, con una primera noche marcada por una gran convocatoria, clima ideal y un fuerte acompañamiento del público en el Parque de la Ciudad “Ricardo López Jordán”.
Familias, vecinos y vecinas colmaron el predio para disfrutar de una velada atravesada por la música, la danza y el folclore, en un entorno festivo que reafirmó el arraigo del evento en el barrio San Isidro y en toda la comunidad uruguayense. La luna llena y el cielo despejado fueron el marco perfecto para una noche cargada de emoción y alegría.
El festival, que transita su 35ª edición, es organizado por vecinos y vecinas del barrio San Isidro con el acompañamiento de la Municipalidad de Concepción del Uruguay. Bajo el lema “Tradición, barrio y pertenencia”, el encuentro se consolida como un espacio de identidad, encuentro popular y celebración de las raíces culturales.
Además de su propuesta artística, el evento mantiene un fuerte perfil solidario. Todo lo recaudado en las cantinas será destinado a la Escuela N° 83 “Mesopotamia Argentina”, la Escuela Secundaria N° 26 y la Capilla San Isidro Labrador. En tanto, el estacionamiento es administrado por las divisiones inferiores del Club Atlético Uruguay, colaborando con la actividad deportiva de la institución.
Sobre el escenario pasaron destacados artistas y ballets locales y regionales como Raúl Daniel, Ballet Pasión Sin Fronteras, Zamba x 2, Los Concepcioneros e Itay. El cierre de la noche estuvo a cargo de Pitu Monzalvo junto a “Sentimientos del Corazón”, generando aplausos y ovaciones del público presente.
Este domingo, el gran cierre
La fiesta continúa este domingo con la segunda y última noche del festival, desde las 21 horas, con una grilla que promete repetir el éxito. Se presentarán Diego Brossard, Juan Dening, Ballet Paihuen, Pitu Monzalvo, Ballet Mitai, Leo Ríos, Lautaro Obispo, Ballet Meraki y el dúo Alejandra y Daniel, quienes estarán a cargo del cierre.
La entrada es libre y gratuita. El predio contará con servicio de cantina, estacionamiento cuidado y venta limitada de sillas a precios accesibles, aunque también se permitirá el ingreso con sillones.
Tras una primera noche inolvidable, la invitación queda abierta para vivir el gran cierre de un festival que celebra la música popular, la identidad barrial y la solidaridad en un clima familiar y popular.
