Bajo el título “Cambiar para alimentar mejor”, el mandatario sostuvo que la discusión no debe centrarse en una empresa, una marca o un producto en particular, sino en la calidad de la alimentación que reciben los alumnos entrerrianos.
“No estamos acá para defender una galletita, una marca o una empresa. Estamos para defender a nuestros chicos y una política pública que creemos que puede mejorar sustancialmente la alimentación escolar en Entre Ríos”, expresó.
Frigerio remarcó además que el compromiso de su gestión “no es con una empresa”, sino con el funcionamiento del sistema y con la posibilidad de establecer mayores controles, trazabilidad y estándares nutricionales comunes para los estudiantes de toda la provincia.
La discusión tras el fallo judicial
En su columna, el gobernador se refirió a la reciente decisión de la Justicia y señaló que la resolución permite continuar con el proceso de transformación del sistema, aunque establece condiciones que el Gobierno provincial deberá respetar.
Según planteó, el fallo no cuestiona la facultad del Ejecutivo para reorganizar la alimentación escolar ni impide avanzar con un esquema centralizado para desayunos y meriendas. Sí ratifica, entre otros puntos, que los productos alcanzados por el etiquetado frontal no pueden formar parte de la prestación.
En ese sentido, Frigerio sostuvo que una cosa es revisar o reemplazar un producto determinado y otra diferente es detener la transformación de todo el sistema.
“Si un producto debe cambiarse, se cambia. Si tiene que reformularse, se reformula. Si la Justicia dispone que no debe utilizarse, se cumple”, afirmó.
Un sistema mixto
La propuesta defendida por el gobernador plantea centralizar a nivel provincial la organización de los desayunos y meriendas, mientras que los almuerzos continuarán siendo administrados por las propias escuelas.
Según explicó, la centralización permitiría conocer qué productos se compran, cuánto se paga, dónde se entregan y quién los recibe, además de establecer criterios nutricionales comunes para todos los alumnos.
En cambio, la administración descentralizada de los almuerzos permitirá mantener las compras de alimentos frescos y el vínculo con comercios y proveedores locales, como almacenes, supermercados, carnicerías, verdulerías y panaderías.
Frigerio aseguró que el objetivo es combinar ambos mecanismos: centralizar aquello que requiere escala, controles y trazabilidad, y mantener la compra local en los casos donde la cercanía agrega valor.
“El código postal no puede determinar la calidad”
Uno de los principales argumentos planteados por el gobernador fue la necesidad de garantizar igualdad en la alimentación escolar.
“El código postal de un alumno no puede determinar la calidad de la alimentación que recibe”, sostuvo al defender la posibilidad de establecer un mismo estándar nutricional para los estudiantes de toda Entre Ríos.
También señaló que el nuevo sistema contempla la generación de 60 puestos de trabajo directos, logística a cargo de empresas entrerrianas y la adquisición de productos como leche y harina a empresas de la provincia.
Finalmente, Frigerio afirmó que el Gobierno respetará la decisión judicial y realizará las correcciones que sean necesarias, pero sostuvo que mantendrá la decisión de avanzar con la transformación del sistema.
“La discusión de fondo no puede ser solamente dónde se compra. Lo verdaderamente importante es qué desayunan nuestros alumnos, qué calidad nutricional tiene lo que reciben y si podemos garantizarles a todos el mismo estándar”, planteó.
