La investigación por la muerte de Daniela Giuliana Lezcano Balzer, la joven policía de 21 años hallada sin vida el pasado 2 de abril en Chajarí, dio un giro significativo en las últimas horas tras la aparición de nuevas pruebas que reorientaron el rumbo de la causa.
En un primer momento, el hecho había sido interpretado como un caso de autodeterminación, pero el hallazgo de un cuaderno personal con escritos de la víctima cambió el escenario judicial. En esas páginas, la joven habría dejado constancia de situaciones de abuso sexual sufridas durante años, señalando a una persona de su entorno cercano.
A partir de este elemento, la Justicia avanzó en la identificación de un sospechoso, un hombre de apellido Aquino, quien ya se encuentra imputado en la causa. Además, la investigación se amplió a otros posibles testimonios dentro del grupo familiar, incluyendo el de una hermana de la víctima.
Fuentes vinculadas al caso indicaron que no se descarta que la pesquisa avance sobre otras responsabilidades, incluso dentro del círculo íntimo, en función de determinar si existieron omisiones o situaciones que pudieron haber contribuido al contexto de violencia.
En paralelo, la nueva línea investigativa también impacta en el ámbito institucional, ya que inicialmente se habían evaluado posibles situaciones vinculadas al entorno laboral de la joven dentro de la Policía de Entre Ríos. Sin embargo, con el avance de las pruebas, el foco se desplazó hacia el ámbito familiar.
Mientras tanto, vecinos del barrio Curiyú, de donde era oriunda la joven, continúan reclamando justicia y el esclarecimiento total de los hechos. La causa sigue en etapa de investigación, con medidas en curso y a la espera de nuevas definiciones judiciales. Fuente: 7Páginas
