La mayor empresa avícola de la Argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. Granja Tres Arroyos puso en marcha un amplio plan de reestructuración financiera con el objetivo de evitar que su situación económica continúe deteriorándose y comprometa la continuidad de sus operaciones.

El programa, elaborado por la consultora Valo Columbus, contempla una profunda reorganización del grupo empresario, que incluye a Granja Tres Arroyos, Wade y Avex, y busca hacer frente a un pasivo que supera los 350 millones de dólares.

El principal desafío inmediato es conseguir más de 115 millones de dólares para recuperar liquidez y garantizar el funcionamiento de la compañía. Para ello, la empresa combinará distintas estrategias: nuevas líneas de financiamiento, venta de activos, anticipos comerciales de clientes y la incorporación de uno o más inversores.

Una decisión inédita

Uno de los aspectos más relevantes del plan es que Granja Tres Arroyos abrió por primera vez la posibilidad de incorporar nuevos socios.

Históricamente controlada por la familia De Grazia, la empresa reconoce que la búsqueda de capital privado podría resultar determinante para sostener la actividad y recuperar la confianza de acreedores, proveedores e instituciones financieras.

El objetivo es sumar alrededor de 45 millones de dólares mediante aportes de capital o financiamiento de nuevos inversores.

Venta de activos

Como parte del proceso, la compañía también prevé desprenderse de parte de su patrimonio para generar ingresos rápidos.

Entre los activos que podrían ponerse a la venta figuran:

  • La planta de deshidratados de Zárate.
  • Un tambo en Santa Elena (Entre Ríos).
  • El establecimiento porcino de Bella Vista (Entre Ríos).
  • La planta Becar de Concepción del Uruguay.
  • La planta Wade I de Ezeiza.

La empresa aclaró que estos bienes integran un listado de activos susceptibles de ser vendidos para obtener aproximadamente 30 millones de dólares, con la intención de preservar el negocio principal.

Una deuda que alcanza a toda la cadena

El plan revela que la crisis financiera no involucra únicamente a entidades bancarias.

Entre los acreedores aparecen bancos nacionales e internacionales, organismos fiscales, fideicomisos financieros, proveedores de granos, laboratorios, empresas veterinarias, transportistas, productores integrados, prestadores de servicios y otros actores que forman parte de la cadena productiva.

También mantiene compromisos con ARCA y organismos tributarios provinciales.

Cuatro propuestas para los proveedores

La empresa diseñó distintas alternativas para renegociar la deuda comercial.

Las opciones incluyen quitas de hasta el 75%, refinanciaciones a mediano y largo plazo y esquemas especiales para proveedores estratégicos, quienes además deberán continuar abasteciendo a la empresa durante el proceso de recuperación.

Garantías para convencer a los acreedores

Con el objetivo de obtener adhesión al plan, Granja Tres Arroyos propuso constituir fideicomisos respaldados con contratos comerciales, exportaciones futuras e incluso hipotecas sobre algunos activos del grupo.

La intención es demostrar que la reestructuración contará con garantías concretas y no solamente con promesas de pago.

Un rescate que definirá el futuro de la empresa

El éxito del programa dependerá de que bancos, proveedores y organismos fiscales acepten la propuesta presentada y de que la empresa logre incorporar nuevos recursos financieros.

En caso de no alcanzar los consensos necesarios, el plan contempla la posibilidad de avanzar mediante un Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE) para intentar reorganizar los compromisos comerciales.

Con más de cinco décadas de trayectoria y convertida en la principal empresa avícola del país, Granja Tres Arroyos enfrenta ahora una negociación decisiva, cuyo resultado definirá el futuro de una de las compañías más importantes de la industria alimenticia argentina.