El pasado viernes por la noche, en el marco de un operativo de control vehicular en la Plaza Constitución (Ver nota), efectivos policiales demoraron a un adolescente de 17 años que, según el parte oficial, intentó evadir el procedimiento. Al interceptarlo, los agentes constataron que la motocicleta presentaba irregularidades, por lo que fue secuestrada de manera preventiva para ser sometida a peritajes por parte de la Policía Científica.
El menor fue trasladado a la Comisaría de Minoridad y más tarde entregado a sus progenitores, según dispuso la Fiscalía interviniente.
Sin embargo, en las últimas horas, el padre del joven salió públicamente a cuestionar con dureza el accionar de la fuerza. En un extenso descargo, visiblemente afectado, expresó que su hijo «reaccionó como cualquier adolescente ante una situación desesperante», asegurando que los estruendos de lo que parecían ser disparos —»supuestamente de escopeta», señaló— provocaron miedo y confusión en el chico.
El padre, notablemente indignado, afirmó que tras el episodio, su hijo cayó en un pozo depresivo y está siendo víctima en redes sociales y grupos de mensajería. «Esto no fue solo una detención, fue una exposición pública innecesaria que afectó gravemente a un menor», manifestó.
Asimismo, denunció que la motocicleta en cuestión fue retirada cero kilómetro, y que «no presenta ninguna irregularidad», algo que habría sido reconocido por las propias autoridades policiales, quienes —según su testimonio— ofrecieron disculpas por el malentendido. No obstante, anticipó que iniciará acciones legales contra la fuerza por «el mal desempeño en el procedimiento» y el daño psicológico causado a su hijo.


Pero lo más llamativo sucedió días después. El lunes, el padre del joven se presentó personalmente en Fiscalía para consultar sobre el avance de la causa, y allí fue informado de que no existía ningún expediente ni actuación ingresada por parte de la Policía. Ante esta situación, se dirigió directamente a la sede policial, donde —recién entonces— le hicieron entrega de la motocicleta junto con toda la documentación en regla.
“El problema no fue solo la detención. Fue la desorganización, la falta de criterio, el maltrato y el abandono del procedimiento. La Fiscalía no tenía nada. Tuve que ir personalmente a la Policía a pedir explicaciones y ahí, recién ahí, me devolvieron la moto”, denunció.
El adolescente fue atendido en el hospital local, donde se constataron lesiones leves y algunos golpes, producto del momento de su detención.
La familia ya anticipó que iniciará acciones legales contra la fuerza por mal desempeño y daños. (Uruguayenses)









