Desde una perspectiva jurídica y ambiental, sostuvo que la protección de los humedales y de la biodiversidad cuenta con respaldo tanto en la Constitución Nacional como en la Constitución de Entre Ríos y en la legislación provincial.

En ese sentido, recordó que el artículo 41 de la Constitución Nacional reconoce el derecho a un ambiente sano y establece la obligación de preservar los recursos naturales para las generaciones presentes y futuras. A nivel provincial, señaló que la Constitución entrerriana reconoce al ambiente como patrimonio común y contempla la protección y el aprovechamiento sustentable de los recursos hídricos, humedales, islas y sistemas fluviales.

Arrejoria también hizo referencia a la Ley Provincial Nº 10.479, que regula el Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas, y destacó que su artículo 38 establece que la infraestructura hotelera debe ubicarse fuera de los límites de las áreas protegidas.

Además, recordó que la Ley Provincial Nº 9.718 declaró Área Natural Protegida a los humedales e islas de los departamentos Uruguay, Gualeguaychú e Islas del Ibicuy.

El valor de los humedales

El especialista remarcó que estos ecosistemas cumplen funciones fundamentales para la comunidad. Entre ellas mencionó la regulación hídrica, ya que actúan como reservorios naturales y ayudan a amortiguar los efectos de las crecidas y los períodos de sequía.

También destacó su importancia para la biodiversidad, la generación de microclimas, la captura y almacenamiento de carbono y la mejora de la calidad del agua.

Para Arrejoria, reducir la Reserva de Usos Múltiples Isla del Puerto a un espacio de aprovechamiento individual implicaría limitar los beneficios colectivos que brinda a toda la comunidad.

“La defensa de estos espacios, respaldada por la investigación científica, el compromiso de la universidad pública y la movilización ambientalista, resulta imperativa para garantizar un desarrollo territorial ordenado que resguarde el patrimonio natural tanto para las comunidades actuales como para las generaciones venideras”, sostuvo.

El planteo vuelve a poner en el centro del debate el futuro de la Isla del Puerto y el desafío de compatibilizar cualquier proyecto de desarrollo con la preservación de uno de los ecosistemas más valiosos de la región.

Arq. Guillermo Arrejoria

Especialista en planificación urbano territorial