La reiteración de mordeduras de palometas a bañistas generó preocupación en las playas de la ciudad de Victoria, donde durante la actual temporada se registraron decenas de personas con lesiones provocadas por estos peces.
De acuerdo a los registros sanitarios, entre 40 y 50 bañistas debieron recibir atención médica en las últimas semanas. Desde el Hospital Fermín Salaverry recordaron que existen sectores de la costa debidamente señalizados donde el baño está prohibido, con el objetivo de reducir riesgos y prevenir accidentes.
Las palometas, peces carnívoros que se desplazan en cardúmenes y habitan aguas poco profundas, modifican su comportamiento cuando aumenta la temperatura del agua. En esos períodos, se acercan con mayor frecuencia a la orilla, incrementando las probabilidades de contacto con las personas.
Frente a este escenario, surgió una iniciativa concreta desde el propio servicio de guardavidas. Alejandro Martín, guardavida de la ciudad, impulsó una medida preventiva con recursos propios: la adquisición de una malla de aproximadamente 100 metros de largo por 2 metros de alto, diseñada para funcionar como barrera y limitar el ingreso de palometas a las zonas más utilizadas por los bañistas.
La propuesta busca ofrecer una respuesta inmediata mientras se analizan otras alternativas de mayor alcance. En los próximos días se evaluará la eficacia del sistema y si resulta una herramienta adecuada para reforzar la seguridad en las playas.
Mientras tanto, las autoridades sanitarias y el personal de seguridad insisten en la importancia de respetar las indicaciones, evitar las áreas no habilitadas y extremar las precauciones ante un fenómeno que combina factores ambientales y el uso recreativo del río.

