LT11 cumple 75 años. Una fecha que debería servir para celebrar la historia de una radio profundamente vinculada con Concepción del Uruguay, con sus voces, sus periodistas, sus trabajadores y con varias generaciones de oyentes.

Pero hay una imagen que resulta difícil de separar del aniversario: la de su planta transmisora.

Las fotografías tomadas por Uruguayenses muestran cómo se encuentra actualmente ese lugar que durante décadas fue parte fundamental de la estructura de la emisora. Una imagen que contrasta fuertemente con la historia de una radio que supo tener una presencia cotidiana y permanente en la ciudad.

Y acá aparece la primera pregunta: ¿cómo se llegó hasta esta situación?

La histórica AM dejó de estar al aire. Y con ella también quedó interrumpida una forma de hacer radio que durante décadas tuvo a Concepción del Uruguay como protagonista.

No se trata solamente de una frecuencia.

Una radio local es información de la ciudad, de la provincia y de la región. Son las voces de los periodistas que recorren las calles, de los vecinos, de las instituciones, de los clubes, de los artistas, de quienes trabajan en la cultura, en la educación, en la ciencia y en tantos otros ámbitos.

Es también servicio.

Durante años, LT11 tuvo una programación vinculada directamente con lo que ocurría en la ciudad. Esa característica fue parte de su identidad.

Hoy la emisora, muchos de esos espacios locales fueron levantados y reemplazados por programación proveniente de Buenos Aires.

La pregunta entonces vuelve a aparecer:

¿Qué sentido tiene una radio instalada en Concepción del Uruguay si cada vez tiene menos espacio para las voces de Concepción del Uruguay?

Una radio con menos trabajadores

El problema tampoco termina en la programación.

El texto que motiva esta mirada señala que diez trabajadores se alejaron de la emisora mediante retiros voluntarios,  se fueron con retiros voluntarios forzados por el miserable contexto actual y dos años sin paritarias.

Una radio no está hecha solamente de micrófonos y equipos.

Está hecha de personas.

De quienes conocen la ciudad, sus barrios, sus instituciones, sus historias y a sus oyentes. Cada trabajador que deja una emisora significa también una parte de esa experiencia que deja de estar detrás de los micrófonos.

Y eso necesariamente repercute en la capacidad de producir contenidos propios.

La planta transmisora: una imagen que habla por sí sola

Pero si hay algo que permite dimensionar el presente de LT11 son las imágenes.

Uruguayenses estuvo allí.

Y lo que muestran las fotografías es una planta transmisora que, lejos de representar el funcionamiento de una radio que llega a sus 75 años, expone el deterioro de una infraestructura que debería ser fundamental para recuperar la AM.

La planta como “el corazón sonoro de la radio” y que fue violentada, desmantelada y abandonada.

Recuperar una infraestructura de estas características no parece una tarea sencilla ni menor. Requiere inversión, planificación y, fundamentalmente, una decisión concreta sobre el futuro de la histórica AM.

Pero hay algo que hoy está a la vista y que no necesita interpretación: el estado en que se encuentra la planta transmisora. Las imágenes registradas por Uruguayenses muestran una realidad que contrasta con los 75 años de historia que la emisora está celebrando.

Y frente a ellas aparece una pregunta que merece una respuesta:

¿Qué se piensa hacer con la planta transmisora de LT11?

Porque si la intención es recuperar la histórica AM, necesariamente habrá que recuperar también la infraestructura que permite que esa señal vuelva a llegar a los hogares.

También desapareció parte de su presencia digital

La situación tampoco termina en la transmisión. También se siente en internet.

En un momento en que buena parte de la información circula por redes sociales y plataformas digitales, la emisora también habría perdido espacios propios de comunicación que durante años sirvieron para difundir sus contenidos.

Es otro cambio profundo.

Una radio que pierde su AM, reduce su programación local, disminuye su planta de trabajadores y además pierde presencia propia en internet termina teniendo cada vez menos herramientas para cumplir con aquella función local que históricamente la caracterizó.

75 años no deberían ser solamente una fecha

LT11 tiene 75 años de historia.

Eso no es poco.

Pero justamente por eso el aniversario también puede servir para mirar hacia adelante y hacerse preguntas que quizás sean incómodas.

¿Qué radio queda?

¿Qué lugar ocupa hoy la información local?

¿Qué pasó con los programas y las voces que durante años fueron parte de la identidad de la emisora?

¿Qué futuro tienen sus trabajadores?

¿Qué se hará con la planta transmisora?

¿Existe un proyecto para recuperar la AM?

Y, sobre todo:

¿Qué lugar tendrá LT11 en la vida cotidiana de Concepción del Uruguay durante los próximos años?

Porque una radio de 75 años no debería vivir solamente de su historia.

También debería tener futuro.