En una decisión sin precedentes en el ámbito judicial federal, un equipo interdisciplinario del Departamento de Medicina Preventiva y Laboral de la Corte Suprema de Justicia de la Nación recomendó que la jueza María Isabel Caccioppoli, titular del Juzgado Federal N°2 de Concepción del Uruguay y subrogante del Juzgado Federal N°1, se abstenga de mantener contacto directo con el personal a su cargo.
La resolución se produce luego de que se detectara un severo deterioro del clima laboral en el juzgado, atribuido en gran parte al accionar de la magistrada. El informe señala que su estilo de liderazgo ha generado malestar, estrés y desmotivación entre los empleados, configurando un escenario institucional altamente conflictivo.
Una situación judicializada
Los problemas internos del Juzgado Federal N°2 fueron escalando a tal punto que tanto la jueza como algunos trabajadores judicializaron la situación. Las denuncias de empleados, sumadas a la propia preocupación expresada por Caccioppoli durante una entrevista con el equipo evaluador, llevaron a que se activara un protocolo de intervención institucional.
La jueza había solicitado exámenes psicofísicos para todo el personal del juzgado, argumentando que muchos padecen enfermedades prolongadas y podrían estar atravesando un duelo complejo tras la muerte del juez Pablo Seró —anterior titular del Juzgado Federal N°1 y figura cercana a varios trabajadores.
Evaluación y resultados
El equipo especializado llevó adelante entrevistas individuales y grupales con los empleados. Según el informe, se detectó un «claro predominio de respuestas positivas en la subescala de desprestigio laboral». Las entrevistas reflejaron una pérdida de confianza en la jueza, falta de reconocimiento, y un vínculo deteriorado entre la autoridad y el equipo de trabajo.
En las conclusiones, se afirmó que los empleados se encuentran inmersos en un «clima laboral desfavorable», producto —en gran medida— de conductas inapropiadas y de un «deficiente ejercicio de liderazgo» por parte de la magistrada. Se mencionaron sentimientos de incertidumbre, alerta permanente, estrés y desmotivación generalizada.
Medidas propuestas
Como medida inmediata, el equipo interdisciplinario recomendó que la jueza Caccioppoli no se comunique directamente con los empleados. En su lugar, la interlocución estará a cargo de Ignacio Farfán, un trabajador judicial con experiencia en gestión pública, quien asumirá el rol de mediador y canal de diálogo entre la magistrada y el resto del personal.
Además, se propusieron talleres de bienestar laboral, instancias de fortalecimiento grupal y reuniones periódicas entre la jueza y los tres secretarios del juzgado para mejorar la comunicación interna y la organización del trabajo.
Una señal de alarma en el Poder Judicial
El caso de la jueza Caccioppoli representa una señal de alerta dentro del sistema judicial federal. La intervención de la Corte Suprema en un tema estrictamente vinculado al clima interno de un juzgado deja en evidencia la gravedad de la situación y la necesidad de revisar las prácticas de liderazgo en ámbitos donde el buen funcionamiento institucional es clave.
Por ahora, las recomendaciones serán monitoreadas por el equipo técnico, que evaluará los avances y posibles cambios en la situación. Mientras tanto, la jueza continúa en funciones, aunque con sus atribuciones internas limitadas.