Una reunión y, pocos días después, los telegramas de despido.
Ese es el dato que hoy no puede pasar desapercibido en Concepción del Uruguay.
La semana pasada, el gobernador Rogelio Frigerio comunicó que mantuvo un encuentro con el presidente del directorio de Granja Tres Arroyos, Joaquín De Grazia, para analizar la situación que atraviesa la planta de Concepción del Uruguay y continuar acompañando las gestiones vinculadas al conflicto.
Al comunicar ese encuentro, el propio gobernador afirmó que seguirían “haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para resguardar las fuentes de trabajo y contribuir a resolver el problema”.
Pero pocos días después de aquella reunión comenzaron a llegar los telegramas de despido a trabajadores de la planta La China.
La pregunta, entonces, resulta inevitable: ¿qué pasó entre esa reunión y los telegramas?
Porque si el objetivo era resguardar las fuentes de trabajo y contribuir a resolver el problema, el resultado conocido hasta ahora no parece ir en esa dirección.
Hay además otro elemento que merece ser considerado. El propio Frigerio señaló que existe un contexto favorable para la industria avícola en el país y, especialmente, en Entre Ríos.
Entonces, si la actividad atraviesa un contexto que el propio Gobierno provincial considera favorable y, al mismo tiempo, se sostiene que existe un seguimiento permanente de la situación de Granja Tres Arroyos, resulta razonable esperar que ese acompañamiento pueda traducirse en acciones concretas para sostener la producción y preservar el empleo.
La crisis de Granja Tres Arroyos no comenzó ahora. Es una situación que viene desarrollándose desde hace tiempo y que ya afecta a trabajadores, productores, transportistas y a toda una cadena productiva que tiene un peso importante para Concepción del Uruguay.
Por eso, a esta altura, no alcanza con reunirse, tomarse una fotografía y comunicar que se está trabajando en una solución.
Hace falta que ese diálogo se transforme en medidas concretas que permitan sostener la producción y preservar los puestos de trabajo.
La Provincia tiene herramientas y responsabilidades. La Nación también. Y ambas deberían involucrarse frente a una situación cuyo impacto excede ampliamente a una empresa y alcanza directamente a la economía de nuestra ciudad.
Concepción del Uruguay, los trabajadores y sus familias necesitan respuestas concretas y positivas, no solamente anuncios o fotografías institucionales.
Porque detrás de cada telegrama hay un trabajador. Detrás de cada trabajador hay una familia. Y detrás de cada puesto de trabajo que se pierde hay una ciudad que espera respuestas.
Por Juan Martín Garay
Abogado y concejal de Concepción del Uruguay
