Los beneficios de realizar actividad física diariamente son muchos. Además de prevenir el sedentarismo y ayudar a tener una mejor calidad de vida, se comprobó que ayuda a la liberación de endorfinas, a mejorar el insomnio, la estructura ósea y la musculación, y a disminuir las probabilidades de contraer enfermedades.
Sin embargo, “cuando se realiza ejercicio en entornos calurosos, nuestro sistema de enfriamiento tiene que esforzarse más, en donde el cuerpo envía más sangre a la piel, apartándola de los músculos, esto aumenta su frecuencia cardíaca. Haciendo que se sude más de los normal, perdiendo así líquidos de su cuerpo, además si el tiempo está húmedo, el sudor permanece en la piel, lo cual hace que al cuerpo le resulte difícil enfriarse”.
Desde Salud municipal destacan que los síntomas relacionados con el calor excesivo a los que se debería prestar atención son los siguientes:
-Calambres por el calor. Calambres musculares, normalmente en las piernas o el estómago (provocados por una pérdida de sal a causa de la sudoración). Este puede ser el primer signo de sobrecalentamiento.
-Agotamiento a causa del calor. Sudoración profusa, piel fría y húmeda, náuseas y vómitos.
-Insolación
Recomendaciones
Independientemente de la actividad que realicen, cuando hay altas temperaturas, se deberán tomar las precauciones necesarias para prevenir riesgos relacionadas con el calor, entre las cuales se proponen:
- Informarse sobre las temperaturas. Estar atento a los pronósticos del tiempo y las alertas por calor. Saber qué temperatura se espera para el momento en que va a hacer actividad física.
- Aclimatarse. Si acostumbra a hacer actividad física en espacios cerrados o en un clima más fresco, tomarse con calma los primeros entrenamientos en ambientes con altas temperaturas. Adaptarse al calor puede llevarle entre una y dos semanas. A medida que con el tiempo el cuerpo se va adaptando al calor, aumentar progresivamente la duración e intensidad de los entrenamientos.
- Conocer el estado físico. Si no se está en buen estado o si recién se empieza a entrenar, ser extremadamente cuidadoso al ejercitarse con temperaturas altas. Es posible que el cuerpo tenga menor tolerancia al calor. Es importante la intensidad del entrenamiento y hacer pausas frecuentes.
- Ingerir mucho líquido. La deshidratación es un factor clave en las enfermedades por calor. Ayudar al cuerpo que sude y se enfríe hidratándose con agua. No esperar a tener sed para ingerir bebidas. Si se planea hacer un entrenamiento intenso, considerar las bebidas isotónicas, además del agua. Estas bebidas reemplazan el sodio, cloruro y potasio que pierde cuando se suda.
- Usar la indumentaria adecuada. Las prendas livianas y holgadas permiten que el sudor se evapore y mantienen el cuerpo fresco. Evitar usar colores oscuros que absorban el calor.
- Colocarse protector solar. Una quemadura por el sol reduce la habilidad del cuerpo de enfriarse y aumenta el riesgo de contraer cáncer de piel.
• Adaptar el ritmo. Si el calor es elevado y se registra que se estás más cansado o que el ejercicio supone un esfuerzo extremo, es necesario escuchar el cuerpo y adapta el ritmo a las necesidades del día.


