“En cadena nacional Milei habló de equilibrio fiscal, pero no dijo que ese equilibrio se sostiene con jubilaciones que pierden frente a la inflación, universidades desfinanciadas, prestaciones de discapacidad en riesgo y trabajadores con menos derechos”, expresó la legisladora.
Marclay recordó que en estos años “se vetaron leyes que buscaban recomponer haberes jubilatorios, garantizar financiamiento universitario y declarar la emergencia en discapacidad. Cada veto tuvo consecuencias concretas”.
En materia previsional sostuvo: “No se puede hablar de orden cuando nuestros adultos mayores eligen entre medicamentos o alimentos. El superávit no puede construirse sobre esa realidad”.
Sobre la universidad pública afirmó que “no es un gasto, es desarrollo y movilidad social, especialmente en el interior del país”. Y respecto de la reforma laboral, advirtió que “flexibilizar no es modernizar, es debilitar derechos conquistados”.
También se manifestó en contra de la baja de la edad de imputabilidad: “La inseguridad no se resuelve criminalizando adolescentes, sino invirtiendo en educación, prevención y oportunidades”.
La diputada agregó un punto central que, según afirmó, estuvo ausente en el discurso presidencial: “Mientras el Gobierno muestra indicadores macroeconómicos, en los barrios crece el endeudamiento de las familias. Cada vez más argentinos recurren a tarjetas, créditos informales o préstamos para pagar alimentos, servicios y alquiler. El ajuste no desaparece: se traslada al bolsillo de la gente y se convierte en deuda cotidiana”.
Finalmente, Marclay dejó una definición política sobre el rumbo del país: “Un país no se mide sólo por su superávit, se mide por cómo viven sus jubilados, sus trabajadores y sus jóvenes. Si el equilibrio se logra afectando derechos, no es orden: es retroceso. Y frente al retroceso, nuestra responsabilidad es plantear una alternativa que vuelva a poner a las personas en el centro”.

