El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este martes que las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad al mercado estadounidense, en lo que calificó como un acuerdo “autorizado y de impacto inmediato”.
En un mensaje difundido a través de su red social Truth Social, Trump señaló que el crudo será vendido “a precio de mercado” y que él controlará directamente los ingresos generados, con el objetivo de que esos recursos beneficien tanto al pueblo venezolano como a los ciudadanos estadounidenses. Según explicó, ordenó al secretario de Energía, Chris Wright, que ejecute el plan de manera inmediata y que el petróleo sea transportado a Estados Unidos en buques de almacenamiento hacia muelles de descarga sin escalas intermedias.
Este anuncio se da en un contexto de fuerte tensión geopolítica entre ambos países, tras una serie de operaciones militares y decisiones ejecutivas recientes impulsadas por la Administración Trump. A principios de enero, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación en Venezuela que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, y el gobierno estadounidense anunció que administraría temporalmente el país hasta organizar una “transición segura y adecuada”.
Un enfoque estratégico sobre el petróleo
Venezuela posee una de las mayores reservas petroleras del mundo —estimadas en más de 300.000 millones de barriles, aproximadamente el 17–20 % del total global—, aunque décadas de desinversión, sanciones y crisis interna han reducido significativamente su producción.
Trump ha señalado en repetidas ocasiones que el petróleo venezolano debe regresar “a su lugar legítimo” y ha vinculado los recursos energéticos con la estabilidad política en la región. En meses recientes, su administración impuso un bloqueo total a los petroleros sancionados vinculados a Venezuela, argumentando que esos activos habían sido “robados” a Estados Unidos y utilizados para financiar narcotráfico y otras actividades ilícitas, una postura rechazada por Caracas como una violación del derecho internacional.
Reacciones y temores internacionales
La medida ha generado inquietud en mercados y diplomáticos. El anuncio se produce en medio de advertencias de que Estados Unidos podría administrar directamente la industria petrolera venezolana, incluso incentivando a sus grandes empresas energéticas a invertir en la reconstrucción de campos y refinerías.
Las petroleras estadounidenses, como Exxon Mobil, Chevron y ConocoPhillips, han mostrado cautela frente al retorno a Venezuela debido a antecedentes de nacionalizaciones y expropiaciones bajo gobiernos anteriores, lo que implica riesgos significativos para inversiones a largo plazo.
Fuentes del sector también destacan que una mayor presencia estadounidense en el petróleo venezolano podría afectar los precios internacionales del crudo y modificar flujos comerciales en el mercado global, aunque la recuperación de la producción completa requeriría mucho más tiempo y planificación.
Un capítulo más en la crisis venezolana
La entrega de petróleo se da en medio de una profunda crisis en Venezuela, marcada por tensiones políticas, un entorno económico deteriorado y una disputa internacional sobre la legitimidad de sus autoridades. El anuncio de Trump representa, según él, un intento de estabilizar la economía venezolana y garantizar recursos que “beneficien a ambas naciones”, aunque la comunidad internacional observa con cautela y críticas sobre la intervención estadounidense en asuntos internos del país caribeño.



