En la ribera uruguaya frente a Entre Ríos, un proyecto industrial despierta atención y preocupación: la empresa Amberplan estudia la construcción de una segunda planta papelera, con una inversión estimada en 800 millones de dólares, destinada a la producción de 144.000 toneladas anuales de papel tissue, utilizado en papel higiénico, servilletas y otros productos de consumo masivo. Una parte significativa de esa producción estaría orientada al mercado argentino, lo que refuerza la importancia estratégica del emprendimiento para la región.
Las posibles locaciones de la planta son los departamentos de Paysandú y Soriano. Paysandú tiene frontera directa con los departamentos entrerrianos de Colón, Concordia y Uruguay, y cuenta con el puente internacional sobre el río Uruguay, lo que facilita la logística y el transporte de productos hacia Argentina. Soriano, más al sur, se encuentra frente a Islas del Ibicuy, otra zona de interés por su cercanía al río. Legisladores uruguayos, como el diputado Walter Verri, buscan posicionar a sus territorios como candidatos para albergar la planta. “Buscan una ubicación cercana a la frontera y yo quiero ponerle la alfombra roja para que se instalen en Paysandú. Sería algo muy bueno para nosotros”, declaró Verri, destacando además la cercanía con proyectos industriales existentes, como la planta de hidrógeno verde de HIF Global.
El proyecto no es solo económico: reabre viejas heridas ambientales. Hace 21 años, la instalación de la planta de celulosa de Botnia, luego UPM, en Fray Bentos generó protestas masivas en Gualeguaychú y tensiones diplomáticas entre Uruguay y Argentina por el impacto ambiental en el río Uruguay. La nueva iniciativa de Amberplan, por su proximidad al territorio entrerriano, podría revivir reclamos sobre contaminación, control del recurso hídrico y vigilancia del cumplimiento de normas ambientales.
Desde el punto de vista policial y de seguridad, la proximidad del proyecto a la frontera genera desafíos adicionales. Se prevé la necesidad de monitoreo permanente de transporte de materiales, control de accesos y coordinación con autoridades argentinas para evitar incidentes o conflictos transfronterizos. La región costera entrerriana, sensible por su historia con la industria papelera, ya sigue de cerca cada avance del proyecto, con especial atención a posibles riesgos ambientales, sociales y de orden público.
Actualmente, Uruguay cuenta con tres plantas de celulosa en operación: Fray Bentos, Colonia del Sacramento y Paso de los Toros (Tacuarembó). Estas inversiones consolidaron al sector forestal como uno de los principales rubros exportadores del país y generaron un efecto multiplicador en la economía regional. Sin embargo, la instalación de una nueva planta frente a Entre Ríos podría alterar la dinámica local: afectaría al turismo fluvial, la pesca y la vida cotidiana de comunidades ribereñas, además de reactivar debates históricos sobre la soberanía y la gestión compartida del río Uruguay.
Por ahora, Amberplan continúa evaluando su inversión y las posibles locaciones, pero la noticia ya ha despertado alarma en autoridades y vecinos de Entre Ríos. La combinación de impacto económico, ambiental y de seguridad fronteriza transforma este proyecto en un foco de atención que podría marcar un nuevo capítulo en la relación entre ambos países en materia industrial y ecológica.

