El conflicto entre un grupo de vecinos y un local gastronómico ubicado en la esquina de Supremo Entrerriano y Posadas volvió a quedar formalmente planteado ante la Municipalidad de Concepción del Uruguay. Esta vez, mediante una tercera presentación dirigida al Ejecutivo, en la que los residentes insisten en que los problemas vinculados a la actividad nocturna y los ruidos molestos continúan sin una respuesta definitiva.
El reclamo, según expresan, no apunta a clausurar el comercio ni a impedir su funcionamiento. La discusión pasa por otro lado: la convivencia entre una actividad comercial nocturna y un sector residencial que, desde hace aproximadamente dos años, denuncia dificultades para descansar.
En la nueva presentación, los vecinos sostienen que el establecimiento desarrolla habitualmente espectáculos, peñas, música en vivo, karaoke y otras propuestas nocturnas. Aseguran que el nivel sonoro generado durante esas actividades supera los límites que consideran tolerables para el entorno y cuestionan las condiciones de aislamiento acústico del lugar.
Para respaldar el planteo, incorporaron además la programación que el propio comercio difunde públicamente, donde se anuncian distintas actividades musicales durante la semana y los fines de semana.
Un reclamo que ya no se limita al ruido
Con el paso del tiempo, la situación habría sumado un segundo conflicto: la percepción de que los reclamos ingresan al sistema municipal, pero no derivan en una solución sostenida.
Los vecinos afirman haber recurrido en reiteradas oportunidades a la línea 103 durante la madrugada y también haberse presentado personalmente ante distintas áreas municipales. Sin embargo, sostienen que las intervenciones fueron aisladas y que el problema vuelve a repetirse.
Según relataron, en algunas ocasiones se les indicó que el comercio debía mantener cerradas puertas y ventanas; en otras, se mencionó la posibilidad de realizar mediciones de sonido. Pero aseguran que esas acciones no lograron resolver el conflicto de fondo.
Incluso, algunos de los damnificados señalaron que, al acudir personalmente para insistir con el reclamo, fueron derivados a realizar nuevas gestiones vinculadas con la habilitación del establecimiento.
El foco puesto en el rol del Municipio
En la tercera nota presentada, los vecinos reclaman que la Municipalidad intervenga de manera concreta dentro de sus facultades de control.
La situación, sostienen, afecta especialmente a quienes viven en las inmediaciones: familias con niños, trabajadores que deben cumplir sus actividades al día siguiente y personas que aseguran ver alterado su descanso de manera reiterada.
En ese contexto, el reclamo deja planteada una discusión que va más allá de un comercio en particular: qué controles se realizan sobre las actividades nocturnas, cómo se verifica el cumplimiento de las normas sobre ruidos y aislamiento acústico y qué respuesta recibe un vecino cuando los reclamos se repiten durante meses o incluso años.
Tras dos años de planteos y con una tercera presentación formal ya ingresada, los vecinos esperan ahora que la situación deje de transitar el circuito de llamados, reclamos y derivaciones internas y se traduzca, finalmente, en una intervención concreta que permita resolver el conflicto.
